El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para contraer cáncer de pulmón. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las personas que fuman cigarrillos son entre 15 y 30 veces más propensas a contraer cáncer de pulmón o morir debido a esta enfermedad, en comparación con las personas que no fuman. 

Y aunque cada vez más se estudian los beneficios de dejar de fumar en el momento del diagnóstico de cáncer de pulmón o cerca de él, muchos pacientes no reciben apoyo u orientación para dejar de fumar. 

Cifras de la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón (IASLC) señalan que, si bien entre el 80% y 90% de las y los oncólogos coinciden en que dejar de fumar debe ser parte de la atención del cáncer, menos de la mitad ofrece a sus pacientes apoyo basado en evidencia para que dejen de fumar.

En este texto, la IASLC comparte una serie de recomendaciones para que el personal de salud asesore y aliente a las personas con diagnóstico de cáncer de pulmón para dejar de fumar:

  1. Todas las personas con cáncer deben someterse a pruebas de detección de consumo de tabaco (test de nicotina) y recibir asesoramiento sobre los daños del tabaquismo y los beneficios de dejar de fumar.
  2. Todas las personas deben tener acceso a asistencia para dejar de fumar, basada en evidencia y que incluya: asesoramiento, farmacoterapia y seguimiento. Este acceso debe incorporarse de manera rutinaria en la atención multidisciplinaria del cáncer para los pacientes y sus familiares.
  3. Los programas educativos para el personal de salud involucrados en la atención de pacientes con cáncer debe incluir capacitación sobre el abandono del hábito de fumar, comunicación empática e información sobre las mejores opciones para dejar de fumar, basados en evidencia.

  4. Las pautas y vías de atención para todos los tipos de cáncer deben incluir el abandono del hábito de fumar como un componente de la atención oncológica de calidad.

  5. El apoyo para dejar de fumar debe reembolsarse a una tasa sostenible o proporcionarse de manera integral como un componente central de cualquier servicio de tratamiento del cáncer.

  6. El tabaquismo debe ser un elemento de datos requerido en todos los estudios clínicos y capturado en el registro del paciente durante los ensayos clínicos, para comprender mejor los efectos pronósticos y predictivos del consumo de tabaco en los resultados del cáncer.

  7. Los ensayos clínicos de pacientes con cáncer también deben considerar diseños que puedan ayudar a determinar las intervenciones más efectivas para dejar de fumar

Dichas recomendaciones están orientadas no solo a apoyar a las y los pacientes a dejar de fumar, sino también a establecer lineamientos que permitan obtener evidencia sobre las mejores intervenciones, así como datos puntuales sobre los beneficios de dejar de fumar.

Los especialistas de la IASLC señalan que el diagnóstico del cáncer de pulmón puede ser un momento de aprendizaje para enfatizar la importancia de dejar de fumar como parte del tratamiento. La lección es que nunca es tarde para alejar el tabaco de nuestra vida y la de las personas que nos rodean. 

 

Referencia: IASLC. La IASLC publica recomendaciones clínicas para dejar de fumar después del diagnóstico de cáncer. Noviembre, 2022.